{"id":821,"date":"2020-11-11T11:24:53","date_gmt":"2020-11-11T11:24:53","guid":{"rendered":"https:\/\/cincinatos.org\/portal\/?p=821"},"modified":"2020-11-11T11:24:53","modified_gmt":"2020-11-11T11:24:53","slug":"escribir-despues-de-sanchez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cincinatos.org\/portal\/escribir-despues-de-sanchez\/","title":{"rendered":"Escribir despu\u00e9s de S\u00e1nchez"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-822\" src=\"https:\/\/cincinatos.org\/portal\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/PSOE_Bildu.jpg\" alt=\"\" width=\"960\" height=\"621\" srcset=\"https:\/\/cincinatos.org\/portal\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/PSOE_Bildu.jpg 960w, https:\/\/cincinatos.org\/portal\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/PSOE_Bildu-300x194.jpg 300w, https:\/\/cincinatos.org\/portal\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/PSOE_Bildu-700x453.jpg 700w, https:\/\/cincinatos.org\/portal\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/PSOE_Bildu-768x497.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><\/p>\n<p><strong>Art\u00edculo de F\u00e9lix Ovejero<\/strong><\/p>\n<div dir=\"auto\">El final de ETA sembr\u00f3 patolog\u00edas morales que han quedado enquistadas para siempre en nuestro ecosistema pol\u00edtico. Aquel lema, \u201cOtegi ha hecho un discurso por la paz\u201d, facturado por Zapatero, condensaba impecablemente la enfermedad. Pasearon el lema y pasearon al personaje, incluso por el Parlamento Europeo, de la mano de Podemos y con el PSOE en su inequ\u00edvoca posici\u00f3n habitual: silbando. Entre los muchos trastornos de aquellos d\u00edas hubo dos cuya sombra todav\u00eda se proyecta sobre nuestro per\u00edmetro moral y que, a mi parecer, ayudan a entender que estemos como estamos. Incluidas las condolencias del presidente del Gobierno.<\/div>\n<div dir=\"auto\"><\/div>\n<p><!--more--><\/p>\n<div dir=\"auto\">El primer trastorno, un cl\u00e1sico muy del gusto de los nacionalistas vascos y de no pocos socialistas, se manifestaba en las amonestaciones a los asesinos. Asomaba en recomendaciones como \u00ablos esfuerzos de ETA no son suficientes\u00bb o \u00abETA tiene que comprender que su \u00fanica opci\u00f3n es disolverse y entregar las armas\u00bb. Se sermoneaba al chico d\u00edscolo a ver si mejoraba su conducta. La reconvenci\u00f3n era solo el paso preliminar al entusiasmo ante las buenas se\u00f1ales, incluso por no aparcar en zona azul. Deb\u00edamos sentirnos felices cuando cumpl\u00edan la ley. O cuando lo intentaban. El comportamiento normal de los ciudadanos, en su caso era un m\u00e9rito. Como si celebr\u00e1semos que alguien no le pegue a su pareja. No descuiden el trasfondo: asum\u00edan que nuestras admoniciones o nuestras decepciones le importaban a ETA. Quien reprocha presume la honorabilidad del recriminado. Conf\u00eda en que har\u00e1 lo posible por corregirse. A la espera de que Al Capone se ruborice ante una rega\u00f1ina por un retraso en el pago de los gastos de la comunidad de vecinos.<\/div>\n<div dir=\"auto\">El segundo trastorno: el agradecimiento al hombre de paz. Fue muy paseado entre periodistas y reciclado hace bien poco por Zapatero, pertinaz en la defensa de sus pocas ideas. Asombroso. Y m\u00e1s en nuestro pa\u00eds, tan enf\u00e1ticamente moralista. Savonarolas dispuestos a arruinar la vida de un pol\u00edtico por copiar en un examen de primaria o por tener un amigo con un primo con un cu\u00f1ado cuyo padre fue falangista, se conmov\u00edan ante los menores gestos que cre\u00edan encontrar en un voluntarioso subordinado de ETA, que nunca se ha disculpado por lo que hizo y que se muestra orgulloso de las ideas en cuyo nombre lo hizo: ideas que, nunca se olvide, explican su barbarie pr\u00e1ctica, inseparable de la barbarie doctrinal nacionalista. Pero s\u00ed, cada gesto se celebraba. Mejor dicho: no es que lo celebr\u00e1ramos, es que deb\u00edamos agradecerlo. Y ya saben el trasfondo de todo agradecimiento: la deuda era nuestra. Le deb\u00edamos la paz. Algo que solo era cierto en un sentido elemental: Otegi era condici\u00f3n necesaria de la paz, como Hitler lo era del final de la segunda guerra mundial.<\/div>\n<div dir=\"auto\"><\/div>\n<div dir=\"auto\">Tales desprop\u00f3sitos se sosten\u00edan en mecanismos psicol\u00f3gicos bien conocidos, casi todos derivados de la humana necesidad de decorar la propia biograf\u00eda y escamotearnos cobard\u00edas y renuncias, con su poquito de s\u00edndrome de Estocolmo. Los mecanismos apuntalaban una distorsi\u00f3n cognitiva fundamental: se asum\u00eda que ETA compart\u00eda los c\u00f3digos morales convencionales. Reconvenciones y agradecimientos solo resultan inteligibles bajo ese supuesto. Todo reproche moral es un acto de confianza. Un modo de decirle a alguien que cre\u00edamos que pod\u00eda actuar de manera distinta a como lo hizo. Solo nos decepcionan aquellos en quienes confiamos. Cre\u00edamos compartir una trama de complicidades y, si acaso, con suerte, un d\u00eda descubrimos que no hab\u00edamos entendido nada.<\/div>\n<div dir=\"auto\"><\/div>\n<div dir=\"auto\"><\/div>\n<div dir=\"auto\">El recordatorio precedente viene a cuento de c\u00f3mo encarar el erial moral del Gobierno. Su falta absoluta de escr\u00fapulos. Sencillamente, todo le da lo mismo. Por eso no resulta sorprendente que incurra &#8211;y hasta se enorgullezca de incurrir&#8211; en cada una de las conductas que en otro tiempo condenaba. Como quien, despu\u00e9s de reprochar a otro que fume, le pide fuego para encenderse un cigarro. Hay un hilo perfectamente reconocible que lleva desde la tesis doctoral de S\u00e1nchez hasta la v\u00eda polaca, la reforma inconstitucional del gobierno del poder judicial. El desorden moral no radica tanto en lo que intentan hacer &#8211;que los jueces no les compliquen la vida, algo com\u00fan a todos los gobiernos&#8211; sino en el c\u00f3mo y, todav\u00eda peor, en las reacciones cuando se les descubren las cartas. Sicilianas. Ni siquiera la concesi\u00f3n de la hipocres\u00eda, el repertorio tan del oficio: \u201cestoy dispuesto a colaborar con la justicia\u201d, \u201ctengo plena confianza en la justicia\u201d. No, es el tono intimidatorio, imp\u00fadico: \u201cest\u00e1n usando todos los medios para hacer caer a este Gobierno\u201d, \u201ces inconcebible que se aceptase la petici\u00f3n del juez\u201d. Sin que falte el toque catal\u00e1n: se me imputar\u00eda por mis ideas. Se est\u00e1 juzgando a Marx. Lo mismo que cuando La Nueva Gaceta Renana.<\/div>\n<div dir=\"auto\"><\/div>\n<div dir=\"auto\">Creo que ha llegado la hora de tomarse en serio la repetida frase: \u201ctodo les da lo mismo\u201d. Y ser consecuentes. Si las cosas son as\u00ed &#8211;y me temo que lo son&#8211; para empezar, no podemos seguir escribiendo como hasta ahora. Y es que buena parte de los art\u00edculos de opini\u00f3n, comenzando por los editoriales, operan sobre un contraf\u00e1ctico: lo que se hace se tasa sobre el trasfondo de lo que se deb\u00eda haber hecho. Quejas, lamentos y desaprobaciones, esto es, demostraciones de confianza. Un g\u00e9nero que pierde todo sentido con quien est\u00e1 fuera de las tramas morales convencionales. Sucede con Orban, Bolsonaro, Putin o Trump. Y con el Gobierno de S\u00e1nchez. Es como comunicarse con un ciego mediante el sistema de banderas. Un sinsentido que conduce al absurdo: no descarto que acabemos por agradecer al Gobierno por no aparcar en zona azul. O alegr\u00e1ndonos ante la m\u00ednima se\u00f1al de cordura, como ha pasado m\u00e1s de una vez con la ministra de Trabajo, en estado permanente de rectificaci\u00f3n. A respetar la ley le llamamos \u201cmoderaci\u00f3n\u201d. Como cuando ETA. Y para quienes flaqueen en conceptos l\u00f3gicos elementales: una semejanza de relaciones no es una relaci\u00f3n de semejanza.<\/div>\n<div dir=\"auto\"><\/div>\n<div dir=\"auto\">La pol\u00edtica es argumento moral, en sus mejores ratos, y poder y fuerza desnuda en los otros, los m\u00e1s frecuentes. Con todo, rara vez es solo poder y fuerza desnuda. Pero cuando eso sucede, cuando se imponen los procedimientos del hampa, cuando la mendacidad y el chantaje son los \u00fanicos c\u00f3digos reconocibles, no hay lugar para las admoniciones. Viene a ser como reconvenir a la Tierra por el estallido de un volc\u00e1n. Resignadamente, nos toca asumir que, cuando se degrada la pol\u00edtica de las razones, a quienes confiamos en la raz\u00f3n solo nos quedan la ley y la justicia. Eso que, quienes se saltaban la ley y hab\u00edan envilecido la pol\u00edtica, llamaban la judicializaci\u00f3n de la pol\u00edtica. Las leyes, debidamente gestadas, son deliberaci\u00f3n cristalizada. Argumentos. La \u00faltima resistencia de la buena pol\u00edtica. Ya no cabe el honor del reproche.<\/div>\n<div dir=\"auto\"><\/div>\n<div dir=\"auto\"><\/div>\n<div dir=\"auto\"><\/div>\n<div dir=\"auto\"><\/div>\n<div dir=\"auto\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-748 size-medium\" src=\"https:\/\/cincinatos.org\/portal\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/cincinatos-300x300.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/cincinatos.org\/portal\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/cincinatos-300x300.jpg 300w, https:\/\/cincinatos.org\/portal\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/cincinatos-150x150.jpg 150w, https:\/\/cincinatos.org\/portal\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/cincinatos.jpg 639w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo de F\u00e9lix Ovejero El final de ETA sembr\u00f3 patolog\u00edas morales que han quedado enquistadas para siempre en nuestro ecosistema pol\u00edtico. 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