Cincinatos es “La Resistencia”. Enrólate.

Cincinatos es “La Resistencia”. Enrólate.

Artículo de Francisco Rubiales

España necesita organizar una «resistencia» activa que combata eficazmente el mal gobierno, los abusos y corrupciones del poder político. Lo necesita tanto como Francia necesitaba a su «resistencia» contra la ocupación alemana porque la sociedad española está «ocupada» por aquellos que están pudriendo el sistema y conduciendo España hacia la infelicidad y al fracaso como nación.

Para alimentar las filas de «la Resistencia» ha nacido Cincinatos, una organización que quiere que la política sea la coordinación de acciones destinadas a procurar el bien común, sin mezcla de ruindad alguna. Eso mismo es lo que querían los escolásticos y los preceptores de los príncipes cristianos, hasta el siglo XVI y lo que queremos los liberales y demócratas, conscientes de que el poder tiene que ser vigilado y controlado por la sociedad civil y las leyes, si no queremos perder la cordura, la decencia, la justicia y, sobre todo, la libertad.

Para desgracia de todos, la bondad, el altruísmo y la generosidad murieron en la política, donde la realidad descrita por Maquiavelo se impuso como manual del comportamiento indecente, esto es, sin escrúpulos y sin freno, de quienes desean tener la responsabilidad de gobernar. Aquello tan reciente y celebrado de gato blanco, gato negro, lo importante es que cace ratones puede conducir, y así lo ha hecho, a niveles de corrupción y tiranía insoportables.

Cincinatos quiere captarte para la lucha contra el mal.

Enrólate en la Resistencia porque España te necesita.

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La resistencia al mal nos convierte en ciudadanos ejemplares y nos dota de nobleza, decencia y dignidad. Incorpórate a la Resistencia y no te conformes con los vicios y bajezas que los políticos nos imponen.

Cincinatos ha nacido para agrupar e inyectar moral y eficacia a los españoles que luchamos por mejorar nuestro país y solucionar nuestros problemas y dramas desde la sociedad civil, de forma pacífica, con libertad plena y sin tutela política alguna.

Del mismo modo que los que resistieron a los nazis en Alemania, Francia y otros países ocupados y los resistentes al totalitarismo comunista en la URSS y otros países satélites son hoy considerados héroes, algún día no lejano, en España, se honrará a los que nos hemos resistido al abuso de poder, la corrupción y las traiciones a la democracia de esos políticos y partidos que hoy malgobiernan nuestra nación.

Sabemos que las contiendas del siglo XXI se libran en el escenario de la opinión pública y es ahí donde concentraremos nuestro esfuerzo.
A partir de ahora nos verás publicando artículos, estudios, análisis y opiniones cada día, manteniendo debates y luchando, siempre para despertar a nuestros conciudadanos e incorporarlos a la honrosa tarea de regenerar España y hacerla resurgir, una meta que alcanzaremos cuando seamos los suficientes para eliminar lo podrido.

España necesita verdaderos ciudadanos para regenerarse y resurgir. Los partidos políticos, seriamente dañados y alejados de la democracia y de los valores, no pueden cumplir con esas dos misiones, que son las más urgentes y necesarias de la nación.

Los «resistentes» de Cincinatos somos un grupo de ciudadanos que nos apoyamos en el prestigio y la reputación que posee el concepto de «Resistencia» para afrontar la tarea de mejorar España. No somos un partido político ni nada que se le parezca. Somos libertad en la sociedad civil y no queremos abandonar ese ámbito, muy débil y disminuido en España, pero que está llamado a cumplir una gran misión en democracia como contrapeso de la política y del Estado.

Te pedimos que te incorpores y que luches aportando ideas, iniciativas, argumentos, artículos, investigaciones mensajes y todo lo que sea necesario para combatir los males de España en el terreno de la opinión pública, que es donde se desarrollan las batallas mas importantes en este siglo
XXI, que será «El siglo de la Opinión», del mismo modo que el siglo XX fue «El siglo del Estado».

Luchamos para mejorar España y convertirla en una patria de hombres y mujeres libres, en un pueblo de ciudadanos cumplidores, vigilantes e influyentes, decididos a controlar a los grandes poderes, como manda la democracia.

Resistir y hacer frente al abuso y la injusticia no es una opción sino un deber para todo ciudadano. España es, básicamente, un país necesitado de justicia, desequilibrado, con una democracia de escasa calidad, en el que el ciudadano carece de influencia y peso. Estamos gobernados por partidos políticos demasiado poderosos y poco fiables, que han demostrado muchas veces su incapacidad.

Hay datos muy sólidos que demuestran el fracaso de los políticos españoles: Cataluña y Euskadi pugnan por la independencia y ese virus se extiende a otras tierras, donde, por desgracia, crece el deseo de escapar de un país que no consigue despertar ilusiones colectivas y que está marcado por el mal gobierno, por la escasez de valores y por la voracidad insaciable de los políticos, el endeudamiento, los impuestos desproporcionados, el peso insoportable de un Estado demasiado grueso, plagado de enchufados y parásitos, la corrupción y el abuso de poder de sus clases dirigentes y poderosas.

Por culpa de los males políticos, ser español es un calvario para muchos ciudadanos, sobre todo para los desvalidos y los que aman la dignidad y la decencia.

Aspiramos a que Cincinatos sea una fábrica de ciudadanos y el hogar común de personas dotadas de dignidad, decencia y valores, que luchan por su nación.

La mayoría de los ciudadanos reflejan en las encuestas que no se fían de la clase política y la rechazan. Los políticos, mientras tanto, ni siquiera toman nota del rechazo popular, ignorando que sin el apoyo de los administrados, en democracia, sólo queda la opresión. Ellos siguen firmes en lo suyo, que es mantenerse en el poder y disfrutar de privilegios frente a un pueblo abrumado por las injusticias, las carencias y los recortes. La corrupción y la lejanía de la democracia ha hecho que el poder político pierda la idea de servicio y se torne depredador.

No existe en el mundo político actual nada más digno, meritorio y democrático que resistir ante el poder abusivo. Esa resistencia es el principal mandato de la democracia a los verdaderos ciudadanos, a los que encomienda que vigilen a los poderosos para que sean limpios, eficaces y cumplidores de sus deberes.

El mayor logro de las decadentes y deterioradas democracias actuales es que han hecho creer a los ciudadanos que viven en libertad y que son ellos los que deciden, cuando la realidad es justo lo contrario. La influencia real del ciudadano en las democracias degradadas que se han impuesto en países como España es comparable a la que posee en los sistemas totalitarios. La única diferencia es que en España, los ciudadanos se creen libres e importantes, cuando en realidad ni siquiera influyen.

Los derechos de rebelión, de revolución o de resistencia a la opresión es reconocido a los pueblos frente a gobernantes de origen ilegítimo o que teniendo origen legítimo han devenido en ilegítimos. Es un derecho que autoriza la desobediencia civil y el uso de la fuerza con el fin de derrocarlos y reemplazarlos por gobiernos que posean legitimidad y sean justos, decentes y dignos.

El derecho a la resistencia frente al tirano, que ha llegado a justificar la muerte de éste, es antiguo y puede encontrarse ya en Platón, que trató el tema de la tiranía y del derecho del pueblo a defenderse contra el tirano y la injusticia. A partir de él, numerosos autores han desarrollado el tema a lo largo de la historia, tales como San Isidoro de Sevilla y Santo Tomás de Aquino.

Este derecho puede considerarse implícito en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de 1776, que en su párrafo más famoso declara:

«Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad».

La resistencia es la única esperanza de la democracia española.