Dulce pájaro de Libertad

                          Elena Garro (1916-1998)

 

Artículo de Irene Gálvez

Octavio Paz, el gran escritor, pensador mexicano y poeta que se preguntaba por el sentido de la historia escribió: «La mentira se instaló en nuestros pueblos casi constitucionalmente. El daño ha sido incalculable y alcanza zonas muy profundas de nuestro ser. Nos movemos en la mentira con naturalidad…de ahí que la lucha contra la mentira oficial y constitucional sea el primer paso de toda tentativa seria de reforma».

Paz es el autor de El laberinto de la soledad, uno de los ensayos cruciales para comprender México, para entender España: para reflexionar sobre Hispanoamérica y participar en el debate de las culturas del mundo. Queridos lectores los animo a leer este libro, al que el autor volvió siempre a lo largo de su vida para revisarlo y actualizarlo. Conocía España muy bien desde sus años de juventud, cuando acudió en 1937 al II Congreso Internacional De Escritores Antifascistas Para La Defensa De La Cultura, que en plena Guerra Civil se llevó a cabo entre Valencia, Madrid y Barcelona.

Viajó junto a Elena Garro, por aquel entonces estaban casados, considerada por muchos críticos como la mayor escritora mexicana después de Sor Juana Inés de la Cruz. Periodista, novelista, dramaturga y guionista, autora que debemos conocer en España con mucha más profundidad por el inmenso valor de su obra. Garro dejó plasmadas en Memorias de España 1937, en forma de crónica periodística, las intensas experiencias que vivieron viajando por una España rota de dolor y violencia.

No obstante, para todos era España, en todas partes había esperanzas de una vida mejor en coexistencia con el horror y el disparate. Igualmente los animo a leer este libro. Obras que deberían formar parte de los programas educativos por su honradez intelectual, humanismo y capacidad para incentivar el pensamiento y la autocríca sincera. Son herramientas imprescindibles para gobernarnos con una Democracia donde el poder político no se imponga a la justicia, a la ley. Así se construyen sociedades capaces de ser libres y enfrentar los intentos de abuso de poder.

La pretoriana élite que nos gobierna y oposita, y viceversa, aprovechado el miedo por la pandemia nos obsequia una ley para controlar la información, y otra para que el español no sea lengua vehicular. Sin la lengua no hay pensamiento. Merecen dos medallas: una por sus intachables méritos éticos, y otra por si la pierden.

 

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