El PSOE de los burdeles y las drogas

Artículo de Manuel Vicente 

Podríamos acordarnos de las familias arruinadas por el Impuesto de Sucesiones, de los autónomos asfixiados a cuotas e impuestos, de los enfermos que sufren las vacantes de personal no cubiertas en hospitales, de las personas fallecidas mientras esperaban las ayudas de la dependencia, podríamos acordarnos de centenares de colectivos que han sufrido los desmanes del régimen socialista


Susana Díaz, María Jesús Montero y José Antonio Griñán directamente se han escondido del Parlamento mientras que Manuel Chaves ha acudido a la comisión que le citaba con la intención de dar portazo

Las maniobras del PSOE para evitar que sus máximos dirigentes de las últimas tres décadas declaren en el Parlamento de Andalucía por la corruptela más inmunda que se ha cometido en los 40 años de régimen socialista ponen de manifiesto que el escándalo es de una magnitud hasta ahora desconocida, no por su cuantía económica sino por su ruindad moral. Dinero de los andaluces se ha estado gastando durante años en burdeles, drogas, comilonas y juergas.

Podríamos acordarnos de las familias arruinadas por el Impuesto de Sucesiones, de los autónomos asfixiados a cuotas e impuestos, de los enfermos que sufren las vacantes de personal no cubiertas en hospitales, de las personas fallecidas mientras esperaban las ayudas de la dependencia, podríamos acordarnos de centenares de colectivos que han sufrido los desmanes del régimen socialista mientras unos cuantos de sus dirigentes disfrutaban de sus juergas a costa del dinero de los andaluces. La ruindad del escándalo es de tal categoría que los máximos prebostes del PSOE de Andalucía, Susana Díaz, José Antonio Griñán, María Jesús Montero y Manuel Chaves, han salido en estampida para no tener que dar explicaciones de algo que es absolutamente inexplicable. 

Después de varios meses de conocido el escándalo, no habrá escuchado ningún andaluz que estos, u otros, altos dirigentes socialistas, haya pedido perdón por semejante desmán. La impunidad con la que los socialistas han campado a sus anchas por la tesorería de la Administración andaluza ha entroncado en sus conciencias de tal manera que ni siquiera son capaces de pedir disculpas por una afrenta de estas características. Antes al contrario, se revuelven feroces contra cualquiera que se atreva a afearles su conducta. 

Susana Díaz, María Jesús Montero y José Antonio Griñán directamente se han escondido del Parlamento mientras que Manuel Chaves ha acudido a la comisión que le citaba con la intención de dar portazo; todos ellos con la excusa de que los partidos que entonces eran oposición y ahora son Gobierno están utilizando el Parlamento para hacer campaña electoral. Clama al cielo que el mismo PSOE que convocó manifestaciones ante la sede del PP en la jornada de reflexión tras los atentados del 11-M pretenda aparecer ahora como víctima y reclame limpieza en una campaña electoral. Y ello por no entrar en las sospechas que despierta el retraso en la publicación de la sentencia de los ERES para que no coincida con la campaña, en lo que sería un uso repugnante de la administración de justicia por parte del PSOE. Los maestros de la fullería se muestran despechados al tomar de su propia medicina. 

Hasta qué punto ha cundido la desazón en la cúpula del socialismo andaluz que han tenido que tocar a arrebato a sus corifeos de la prensa adicta, y subvencionada, para que sobredimensionaran supuestos ataques sufridos por Chaves durante su comparecencia en la comisión de la FAFFE, la Fundación para la Formación y el Empleo cuyo dinero procedente de los impuestos que pagamos los andaluces se gastaba en burdeles, drogas y juergas. El PSOE, en la más absoluta ruindad moral.

 

 

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