España: el gobierno «contra el pueblo»

Todo lo que debe pasar en cuatro días para que Sánchez gane la investidura

Artículo de Francisco Rubiales

España es el único país de Europa donde se puede afirmar, sin miedo a equivocarse, que se gobierna «contra el pueblo», al que se vapulea y maltrata sin piedad. En España solo existe «Estado de Bienestar» para la clase política y sus amigos, nunca para la ciudadanía. Si el pueblo quiere impuestos bajos, el gobierno los sube; si el pueblo quiere una sanidad única e igual para todos los españoles, el gobierno impone 17 sistemas sanitarios diferentes; si el pueblo no quiere que las viviendas sean ocupadas por esos ladrones protegidos por la izquierda a los que llaman «okupas», el gobierno sigue protegiendo a esos forajidos, violadores de la Constitución; si el pueblo desea que los políticos corruptos que roban no salgan de la cárcel hasta que devuelvan el botín, el gobierno es blando y mantiene castigos suaves para los políticos ladrones y para todo tipo de corruptos del sistema que estén dentro del Estado.

La experiencia está demostrando que el mayor error de un español es vivir al margen del presupuesto y lejos de la mafia que controla el poder.

La lista de bofetadas, patadas y agravios del gobierno a los ciudadanos es inmensa, hasta el punto de que es lícito afirmar que en España se gobierna «contra el pueblo».

Los españoles no quieren que los partidos políticos sean financiados con dinero procedente de los impuestos, pero tienen que tragar lo contrario porque los políticos quieren; los españoles no quieren que el gobierno les robe las herencias, pero ese injusto y antidemocrático robo persiste todavía y el Estado se queda, de manera impune y sucia, con decenas de miles de herencias cada año; muy pocos españoles quieren que los políticos disfruten de tantos privilegios, pero tienen que tragar lo contrario; tampoco quieren que los altos cargos cobran pensiones de por vida, ni que los ex presidentes vivan el resto de sus días con coches oficiales, funcionarios a sus servicios y dinero abundante, pero al sufrido pueblo no le queda más remedio que tragar con todas las injusticias y abusos que deseen esos políticos que se han convertido en tiranía protegidos por un sistema abusivo e injusto.

En ningún país de Europa es más falso que en España el principio de que el pueblo es soberano y que los ciudadanos son los que mandan. Se trata de una mentira obscena que la clase política española impone a sus «súbditos» y que es la que de verdad disfruta de un auténtico «Estado de Bienestar».

Los ciudadanos, en España, han desaparecido y han sido suplantados por esclavos del poder.

La enorme batería de abusos, arbitrariedades y caprichos que el pueblo español tiene que soportar, sólo porque es el capricho de una clase política que disfruta de más privilegios que los señores del medievo, es inmensa, incompatible con la democracia e imposible de entender en el extranjero, sobre todo en los países europeos que todavía conservan leyes justas, una justicia independiente y respeto al pueblo y a la soberanía popular.

En España es casi imposible que se convoquen referendos, ni se consulta al pueblo, ni se hace caso a las encuestas que reflejan los sentimientos y deseos de las mayorías. Los políticos no están obligados a nada, ni siquiera a rendir cuentas de lo que hacen, ni a solucionar problemas, ni a dimitir cuando cometen errores, ni a decir la verdad, ni a cumplir la Constitución.

España es el único país de Europa que cobra el impuesto del Patrimonio, considerado por la justicia de cada país confiscatorio y abusivo. España es hoy el único país de Europa que sube los impuestos en plena crisis, cuando el resto los baja para estimular la economía.

Todo este océano de privilegios para unos y de torturas y privaciones para otros no es cosa de la derecha ni de la izquierda porque tanto el PSOE como el PP y los nacionalismos que han gobernado desde la muerte del dictador mantienen el sistema con la misma fuerza y solidaridad. Entre ellos se pelean, pero siempre se ponen de acuerdo para sojuzgar a los ciudadanos, mantener sus privilegios y elevar sus sueldos.

Las encuestas demuestran que la inmensa mayoría de los españoles no quieren que los partidos políticos y los sindicatos reciban dinero público para financiarse, pero en ningún otro país de Europa reciben tanto dinero procedente de los impuestos. También demuestran que los ciudadanos no quieren que los inmigrantes lleguen sin ser previamente filtrados y seleccionados, pero los gobiernos permiten invasiones masivas y descontroladas, que traen consigo a miles de indeseables que no quieren integrarse y que se dedican a agredir, robar y violar. Los ciudadanos quieren, según revelan las encuestas, que se reforme la Ley Electoral hasta que no existan los votos privilegiados en regiones nacionalistas y que cada voto valga lo mismo, pero los gobiernos mantienen el actual sistema, injusto, mafioso y anticonstitucional. Los ciudadanos sienten asco ante las diferencias fiscales y no soportan que vascos y catalanes sean mejor tratados por el fisco que el resto, pero los gobiernos mantienen esa injusticia incompatible con la igualdad que la Constitución proclama.

Los españoles no quieren ver a los «menas» (menores no acompañados tutelados por el Estado) en sus ciudades, donde a veces son un foco de delincuencia e inseguridad, pero tienen que tragar, como también tienen que soportar, por la fuerza, el reparto miserable y corrupto que el actual gobierno hace de los recursos y del dinero de todos, beneficiando a sus correligionarios y amigos y perjudicando a ciudadanos y regiones que han votado al partido contrario.

En Voto en Blanco hemos querido despedir este año horrible de 2021 con un artículo que destaque las injusticias más intimas e intolerables del sistema político que nos han creado los falsos demócratas y los abusos y opresiones de la clase política española, quizás la peor del mundo, la más corrupta de Europa y una de las mas alejadas de su pueblo, de la democracia y del bien común en todo el planeta.

Se nos han quedado argumentos y ejemplos en el tintero para rellenar diez folios más, pero por el momento es suficiente y lo expuesto basta para convencer a los españoles libres y no abducidos de que España es un país maltratado, oprimido y mal gobernado por una clase política que es la vergüenza de Europa.

Ante la inminente llegada de 2022, ojalá florezca entre nosotros la rebeldía y logremos, juntos, que la miserable clase política española deje de maltratar a su pueblo, que es hoy, sin duda, el que soporta más injusticias, mentiras, manipulaciones y abusos de toda la Unión Europea, conducido con brazo firme y mafioso hacia la ruina y el fracaso como nación.

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