Liberales, libertarios, libertarianos y «Cincinatos»

Liberales, libertarios, libertarianos y «Cincinatos»

Artículo de Rafael Quirós

  • Se trata de parar los pies a los totalitarios, a los alcabaleros y a los usurpadores
  • Libertarianos, liberales y libertarios no tenemos miedo a la libertad ni a la verdad

En materia política, si se trata de partidos o ideologías, soy bastante escéptico: nada que termine en –ismo ni –ista. No concedo ningún crédito al socialismo ideológico ni al político, basta y sobra con lo social; comunismo y fascismo son el mismo populismo, no acepto dictaduras (mucho menos una dictadura anarquista, en España hemos experimentado el alcance real de semejante oxímoron). El caso es que también soy escéptico respecto de la tradicional clasificación entre derecha, izquierda y centro: representan simples posiciones relativas. Pero en lo referido a aquellos asuntos políticos que me afectan directamente, no tengo dudas: hay momentos de la vida política en la que los derechos civiles, la libertad individual, el derecho de propiedad, el libre mercado, la fiscalidad no impositiva, etc., son puestos en peligro desde las ideologías, los partidos, los gobiernos o los estados; entonces, no cabe otra más que intervenir de manera decisiva, inmediata y contundente, procurando que la inteligencia nos asista y el recurso a las argucias de la demagogia quede desestimado. Pero ¿desde qué posición política?

 

Un inaudito Diego Abad de Santillán planteó (Estrategia y táctica, 1971) la siguiente pregunta acerca de la posición de los libertarios: “¿A qué punto cardinal de la geometría política pertenecemos?”. Pensaba que la convicción íntima de los anarquistas es la de no pertenecer a la izquierda, a la derecha ni al centro, sin que ello signifique que no se sientan profundamente políticos: “lo que podemos decir es que no nos catalogamos ni queremos dejarnos catalogar en las tres tendencias mencionadas; que estamos tan lejos de una como de la otra, sin embargo […] queremos […] intervenir en la cosa pública”. Pero el hecho es que, tras los principios mutualistas inspirados por P. J. Proudhon, el anarquismo español tomó la deriva del colectivismo y el comunismo, dejando en el siglo XX una historia sin par (que incluye  desde monstruosidades insurreccionalistas, terroristas, guerracivilistas, hasta participaciones ministeriales, desvaríos de carácter marginal y ensoñaciones contraculturales). El paisaje tras la batalla, es el de un anarquismo hispano derrotado, vencido y suplantado por un izquierdismo marxista con pose libertina, licenciosa y disoluta (lo del marxismo libertario ha demostrado ser otro oxímoron fallido patrocinado por teóricos con el intelecto escacharrado al empeñarse en un intento de síntesis imposible).

Lo cierto es que estamos donde estamos, somos quienes somos, venimos de donde venimos, sabemos hacia dónde queremos ir y claramente vemos en qué nos están metiendo los conquistadores del poder y el estado. Cuando uno procede del mundo libertario, ya sea de tinte anglosajón o hispánico, de izquierdas o de derechas, tiene muy difícil poder realizar cualquier tipo de intervención cuyo alcance supere el límite de la propia vida personal. Pero ahora ya no se trata de afrontar ninguna conquista –ni pragmática ni utópica– , se trata del propio derecho a existir, del deber de defenderse, ya sea solo o en compañía de otros con similares inquietudes; se trata de parar los pies a los totalitarios, a los alcabaleros y a los usurpadores de las actuales izquierdas de este país, que hoy día representan una amenaza tan seria como en su día lo fueron otras de diferentes espectros políticos.

Sobran ideologías, doctrinas que estudien ideas, yo no las creo; basta con corrientes de pensamiento, que son algo muy distinto de aquellos extravíos decimonónicos. El término libertario no es una marca registrada sujeta al monopolio ideológico del izquierdismo. Algo parecido se puede decir a propósito del término libertariano respecto del derechismo. Así como también del término liberal respecto del centrismo. Defiendo que es necesario, urgente e importante, vertebrar en España un eje liberal-libertario-libertariano capaz de introducir elementos que contribuyan a una regeneración política inaplazable; un eje donde se encuentren propuestas procedentes de la izquierda, la derecha y el centro. Hemos de tomar conciencia de que, de una forma u otra, entre liberales, libertarios y libertarianos anda el destino de la libertad; esa libertad que la izquierda, el centro y la derecha partidista e ideológica han puesto en peligro de desaparición tanto política como civil.

Pienso que el artículo de Sheldon Richman (La izquierda libertaria, 2011) puede resultar clarificador y que aporta elementos de análisis suficientemente argumentados con los que muchos que proceden de la izquierda libertaria española pudieran concordar con la derecha libertariana y el centro liberal. Desde luego, no contemplo ni la más remota posibilidad de que la izquierda libertaria, la derecha libertariana o el centro liberal se constituyan –cada uno por sus fueros– en sendos partidos políticos que entren bajo tales etiquetas en la contienda electoral. Ese no es el primer paso, puede que tampoco le corresponda ser el último.

Somos pocos, pero significamos mucho. Aunque –en su momento– Joaquín Garrigues Walker dijera que los liberales en este país cabían en un taxi; aunque Mara Mago incida en que –en el caso español– los libertarianos no ha hecho ni acto de presencia, a pesar de resultar absolutamente necesarios; y aunque yo añada que todo ello es extensivo a los libertarios de pura cepa hispánica, es verdad que la cobardía moral y política mostrada por estas tres corrientes de pensamiento –desde la transición democrática a principios del siglo XXI– ya no sigue vigente. Libertarianos, liberales y libertarios no tenemos miedo a la libertad ni a la verdad. Surgen iniciativas largamente esperadas. En el actual contexto, Cornelia Cinna Minor levanta desde Cincinatos una bandera que bien pudiera incluir esta perspectiva liberal-libertariana-libertaria. Mis dos preguntas son: ¿es posible un eje liberal-libertario-libertariano en España?, ¿cabe dentro de Cincinatos (no estoy preguntando si Cincinatos se define así, ni por la conveniencia o inconveniencias de tal cosa, simplemente pregunto si una iniciativa así tiene cabida dentro de la propuesta y del equipo de Cincinatos), cabe? Naturalmente no espero respuesta definitoria a la primera de las preguntas, pero sí espero respuesta clara a la segunda.

 

Rafael Quirós Rodríguez (Rota, 1958. Doctor en Artes y Humanidades. Profesor de Lengua Española y Literatura. Licenciado en Filología Inglesa. Presidente de Solidaridad Directa. Coordinador de Noviolencia Activa. Procedencia política: libertario. Ámbito religioso: judaísmo).

 

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