Pedro Sánchez impone en España una censura informativa que recuerda los tiempos del Franquismo

Artículo de Francisco Rubiales 

Al instalar un mecanismo de censura contraria a los derechos humanos y a la democracia, el gobierno de Pedro Sánchez penetra ya, con pleno derecho, en los ámbitos de la tiranía.

El Gobierno ha aprobado una orden ministerial que permitirá a su nuevo Comité Permanente contra la Desinformación “examinar la pluralidad y la libertad de las informaciones publicadas en medios de comunicación”. No es un comité independiente, como es usual en democracia cuando ciertos controles son necesarios en situaciones de grave crisis, sino un comité bajo control estrecho del Ejecutivo, en este caso presidido por Iván Redondo, el gurú de Pedro Sánchez y el inspirador de muchas suciedades del gobierno.

La tiranía sanchista, cada día más repugnante y opresiva, ya ni siquiera disimula y no cesa de clavar sus garras a la libertad.

La censura política, que estuvo vigente en los tiempos duros del Franquismo, está regresando a España, golpe a golpe, de la mano de Pedro Sánchez.

Se trata del más contundente instrumento utilizado hasta ahora por la dictadura social-comunista española para acabar con la libertad de prensa, información y expresión, valores imprescindibles para que pueda existir la democracia. El objetivo no es otro que esclavizar a la ciudadanía, acabando con lo poco que queda de la democracia española.

Se trata de un golpe totalitario más, que se agrega a otros anteriores como el asalto al Poder Judicial, el uso constante de la mentira, la existencia de listas negras de adversarios y enemigos, la arbitrariedad, la eliminación de los controles y frenos que limitan el poder del gobierno, la represión del uso del idioma español y una larga lista de decretos y medidas impuestas para reducir la libertad, que afectan a la vida privada ciudadana, la libertad individual frente al abuso de poder, la libertad de enseñanza, el cobro de impuestos abusivos y otras manifestaciones genuinas del comunismo.

Muchos españoles, unidos a organizaciones de defensa de la democracia, han reaccionado contra la inquisición social-comunista promoviendo manifiestos de protesta, campañas de firmas y otras medidas de defensa frente a la agresión del gobierno a las libertades y derechos fundamentales de los españoles. El objetivo es parar este nuevo golpe totalitario del gobierno, que constituye una agresión grave contra la ciudadanía y la decencia.

Insatisfecho con la información que circula, cada día más crítica contra su gobierno y sus abusos, e incapaz de soportar las informaciones que le perjudican y las opiniones contrarias, la dictadura encubierta de Sánchez quiere controlar todavía más a los medios de comunicación y la actividad de información, opinión y denuncia en las redes sociales, ya mermada con medidas vergonzosas de censura adoptadas en Facebook y otras redes, acobardadas ante las presiones directas del gobierno.

Para los españoles decentes y demócratas es imprescindible parar el nuevo golpe totalitario del gobierno, lograr que se disuelva inmediatamente su comité censurador y que se devuelva a los medios de comunicación su libertad informativa.

Exhibiendo el más puro estilo orwelliano, el comité de la “verdad” oficial de Pedro Sánchez vigilará las opiniones vertidas desde la sociedad civil, los medios de comunicación, las plataformas digitales, el mundo académico, el sector tecnológico, las organizaciones no gubernamentales y los simples ciudadanos aficionados a contar lo que ven y perciben.

Si la aplican con rigor, van a convertir a España en una gran dictadura represiva, una especie de inmensa cárcel de silencio y miedo.

Se trata de una estructura de poder permanente integrada por la propia camarilla política de Pedro Sánchez, con su asesor electoral Iván Redondo a la cabeza, los servicios de espionaje (C.N.I.) con Pablo Iglesias al frente y la mismísima jefatura del Departamento de Estado de Seguridad Nacional.

Los más altos poderes de las fuerzas de seguridad estarán ocupados persiguiendo las opiniones contrarias al Gobierno, malgastando los recursos que no tienen para apuntalar el mandato de Pedro Sánchez, como en las más siniestras dictaduras.

Afortunadamente, gran parte de la prensa, española e internacional, se ha revuelto contra el tirano Sánchez para que retroceda en la censura, incluida la propia Federación de asociaciones de la prensa españolas (FAPE).

El gobierno de España, cada día más descarado y brutal, se enfrenta también a la normativa de la Unión Europea, que en su Plan de Acción para la Democracia Europea exige a los estados miembro “fortalecer la libertad de expresión y el debate democrático”… justo el camino inverso al que está recorriendo el Gobierno de España.

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