Radicalismo

Artículo de Isabel Sastre Páez

“El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama” (Lc 11,23) 

Radicalismo proviene del término latino «radix», raíz, y fundamenta la búsqueda del principio, causa o razón primera. Desde el punto de vista político, el radicalismo busca la reforma «de raíz» de toda la organización social, de ahí su carácter absoluto y fundamentalista en la aplicación intransigente y estricta de sus principios.

Ejemplos de fundamentalismo político son Mi lucha y el Libro Rojo, escritos por Adolf Hitler y Mao Zedong respectivamente. Esta corriente se centra en llevar a la praxis sus postulados, buscando llegar al máximo de gente y de ahí la necesidad de controlar la educación.

Conocida los efectos de esta corriente, la pregunta que nos debemos hacer es: ¿qué origina el movimiento radical? ¿qué circunstancias pueden llevar a una concepción del mundo absolutista y querer imponerla a todo el mundo sin concesión alguna al respeto por el pensamiento de los demás?

Adaya González en su artículo El radicalismo, la «lluvia fina» que cala cada vez mas a solo 14 km de España, publicado el 13/01/2018 a propósito del avance del fundamentalismo islámico en la vecina Marruecos, lista las siguientes causas: crisis del sistema educativo público, dificultades de acceso al sistema sanitario, infraestructuras deficitarias y carencia de un sistema de protección social. La consecuencia es dejar de creer en la justicia del hombre para pasar a creer únicamente en la justicia divina, convirtiendo a los jóvenes en principales dianas para los grupos extremistas.

A comienzos de los 30, Alemania estaba sumida en la depresión económica mundial con un número importante de personas sin trabajo. La república de Weimar no lograba que el pueblo alemán olvidara la derrota en la Primera Guerra. Y nace el Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores, liderado por Hitler. Gran orador, cautivaba a sus connacionales prometiéndoles rescate de su situaciones de penuria, mejor vida y una gloriosa nueva Alemania reclutando entre desempleados, personas de clase media baja y jóvenes principalmente.

El Libro Rojo por su parte, propone un movimiento revolucionario con base marxista-leninista e instaurar así un orden nuevo.

Como se comprueba, el radicalismo se gestiona en el entorno de la escasez. Supone el fracaso total de cualquier intento de convivencia puesto que las condiciones para la estabilidad han desaparecido. En química un radical presenta electrones desapareados y son altamente inestables, lo que hace que sea muy reactivo (y con vida muy corta).

Característica del radical es proyectar sobre el otro la causa de todos los males que le aquejan, demostrando nula capacidad de reflexión. El mejor ejemplo de esto lo proporciona Quim Torra, el usurpador de la presidencia de la Generalidad en nuestros días, cuando dice que «el problema no es del independentismo, es de la justicia española». Felipe Pigna (1953), escritor y ensayista argentino añade que el radicalismo es más un temperamento que un partido político y propone que la ascensión al gobierno los destruirá desde que sus postulados son de imposible realización, cayendo en aquello que tanto criticaban con anterioridad.

Por nuestra parte sólo podemos mostrarnos de acuerdo con Michener, autor de «El puente de Andau», quien escribe «cuando los moderados fueron expulsados, los radicales se mudaron». Desde ese momento, remontar un capítulo de radicalismo supondría la existencia de un fuerte grado de racionalidad (o formación educativa) que lograra hacer comprender en plenitud las circunstancias que lo hacen posible y a partir de ahí, armar a los individuos con instrumentos para poder combatirlo.

 

 

 

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