Un político citado por un juez por mentir…

Un político citado por un juez por mentir…

 

Artículo de Cornelia Cinna/Mar Gijón

  •  El posible sustituto de Theresa May el próximo septiembre, el conservador Boris Johnson, fue citado por una juez británica para dar respuestas a las acusaciones de haber mentido.
  • La mentira como instrumento político ya en campaña, ya en el ejercicio de las responsabilidades emanadas de los cargos en curso deberían ser motivo de dimisión inmediata.
  • (…) que la sociedad civil se organice para que esta locura en bucle termine.  Esta última línea es la de Cincinatos.

¿Recuerdan cuando Zapatero negó la crisis durante dos años?¿Se acuerdan de las mentiras de los independentistas sobre Cataluña? ¿Que Pedro Sánchez no iba a pactar con los golpistas, que iba a convocar elecciones inmediatamente, que echaría a ministros que tuviesen sociedades interpuestas, el plagio de la tesis et alia? ¿Y el famoso «Luis, sé fuerte» de Rajoy? O la frase de Albert Rivera en 2015 al entregar el Gobierno andaluz: «hemos pactado con el PSOE en Andalucía para acabar con la corrupción». La lista es larga y daría para un libro, por parte de todos los representantes de casi todos los partidos políticos. Este breve resumen me vino a la mente cuando leí hace semanas la noticia que a continuación saco a colación.

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El posible sustituto de Theresa May el próximo septiembre, el conservador Boris Johnson, fue citado por una juez británica para dar respuestas a las acusaciones de haber mentido -sí, mentido- a la ciudadanía. Han leído bien. No es un error en absoluto. El asunto en cuestión era sobre la consulta de la salida de la Unión Europea hace tres años. Que el denunciante Marcus Ball lleva la mochila de la duda por intereses es palmario, máxime por haber tardado casi tres años en tomar dicha iniciativa.

Memorables fueron las afirmaciones del ex alcalde de Londres en la campaña del referéndum sobre el Brexit al incendiar a los británicos, diciendo que el Reino Unido destinaba 350 millones de libras semanalmente (circa 400 millones €, a las arcas de la UE). Millones que además, garantizaron que iban a ser gastados en Sanidad. Resumiendo: las acusaciones se centran en tres delitos de conducta indebida, habida cuenta de que la misma noche de la llamada populista se desmintieron esos datos.

Desde la ética y moral de una «Política Formal», que a este paso veo que va a ser necesaria su futura legislación, esta noticia no sería tal, a no ser por su excepcionalidad en la misma sociedad británica y con carcajadas recibida y leída con las gafas de la política grotesca española: ¿Cómo? ¿Un político denunciado por mentir? ¿Hasta ese punto hemos llegado de degradación que hemos normalizado y desnaturalizado que los que manejan nuestra Educación, Sanidad, Defensa, Hacienda, Economía, pensiones, medios de transportes, relaciones con otros países, etc., nos engañen, mientan, manipulen y no haya una consecuencia punitiva ni electoral (como hemos visto con el PSOE 2019) ante tamaña barbaridad?

La mentira como instrumento político ya en campaña, ya en el ejercicio de las responsabilidades emanadas de los cargos en curso deberían ser motivo de dimisión inmediata y ver sus posibles consecuencias punibles ulteriores con estudios e informes que demostraran la mala gestión y su repercusión social derivada en tiempo, dinero, salud, educación, cultura, etc. de la sociedad civil en su conjunto. De la crisis económica, de la que no hemos salido, hemos pasado a la crisis moral y por ende, a la política.

¿Tendríamos en España suficientes jueces, secretarios judiciales y administrativos para hacer frente a la batalla de reorganizar las categorías políticas formales para ser España un país serio?

Lo que hemos visto desde las andaluzas a las municipales es una relación extensa de muchas mentiras, bastantes trampas, falsedades, infamias, miles de descalificaciones e insultos, manipulación en todos los niveles, demagogia, engaños, mala praxis de los salientes, abusos a la confianza ciudadana, impunidad y desigualdad, altas cotas de cinismo, medias verdades, campañas de acoso y derribo en redes sociales, chantajes, pactos vergonzantes, etc. Este ambiente irrespirable e inaguantable para personas normales y equilibradas provocan una desafección política que nos puede arrastrar a una abstención nunca vista o todo lo contrario, que la sociedad civil se organice para que esta locura en bucle termine. Esta última línea es la de Cincinatos.





 

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