Asesinando a la Agencia EFE

Artículo de Francisco Rubiales

Pedro Sánchez, el dictadorzuelo que España padece como presidente del gobierno, está asesinando a la agencia EFE y privando a España de un valioso y prestigioso instrumento de influencia internacional. Al destituir de manera fulminante a su presidente, Fernando Garea y sustituirlo por Gabriela Cañas, una periodista «amiga» del socialismo, que ejercía como subdirectora de la Escuela de Periodismo UAM-El País, ha demostrado una vez más su talante de tirano y su irresponsabilidad al intervenir brutalmente en una empresa informativa que había logrado credibilidad y prestigio en su labor como centro de información mundial, a la que empuja irresponsablemente hacia el fracaso, convirtiéndola en una vulgar agencia de propaganda.

Conversando con Fidel en la Habana (1974), siendo director de la Agencia EFE en Cuba
Conversando F. Rubiales con Fidel en la Habana (1974), siendo director de la Agencia EFE en Cuba
En su carta de despedida, el fulminado presidente Garea ha recordado que «una agencia pública de noticias no es una agencia de noticias del Gobierno, ni siquiera una agencia oficial» y ha incidido en que, como está recogido en el Estatuto de Redacción, «Efe es propiedad de la sociedad en su conjunto».

El periodista, que ha dirigido la agencia durante 19 meses, ha recordado que todos los partidos políticos se comprometieron a promover la elección parlamentaria de los presidentes de Efe y ha insistido en que «es imprescindible esa desgubernamentalización». Pero Sánchez, ejerciendo una vez más de tirano, ha usado la guillotina y el dedo para cambiar el rumbo de la agencia española.

Pero Sánchez es un tirano y no soporta en sus filas disidencia alguna. Los que le han elegido han colocado a España en las fauces de una persona sin sentido de la democracia ni de la justicia, todo un dictadorzuelo que está acabando a martillazos con todo lo digno y decente que tenía nuestro país.

Trabajé durante 14 años en la agencia EFE (entre 1971 y 1985) y alcancé en ella el máximo rango profesional posible, la subdirección, después de operar como corresponsal y jefe la delegaciones en México, Cuba, Centroamérica e Italia. En 1983 regresé a Madrid para hacerme cargo de la Dirección Comercial de EFE (el primer periodista que ocupaba ese cargo) y director de los informativos especiales (radio, televisión, reportajes, grandes firmas, etc.), hasta que en 1985 fui nombrado director de comunicación de la Exposición Universal Sevilla 1992.

Durante ese tiempo aprendí a valorar lo que EFE representaba para España, que disponía con EFE de una gran agencia informativa mundial, que competía de igual a igual con las grandes agencias del mundo (UPI, AP, Reuter, France Press, ANSA, etc.) en grandes territorios, sobre todo en América y Europa. Todos, desde el presidente al último conserje sabíamos que la independencia y la credibilidad eran imprescindibles para que EFE fuera creída y respetada en el mundo de las noticias y la información. Los clientes de EFE, miles de emisoras de radio y televisión, periódicos, revistas y empresas, nos exigían en todo momento que lo que difundíamos fuera cierto y que nuestros contenidos no dependieran de los caprichos y bajezas de un dictadorzuelo o de un político desequilibrado.

Como representante de EFE recibí cinco condecoraciones, tres de ellas españolas, premios y una relación privilegiada con personajes de aquella época, como Fidel Castro, Omar Torrijos, Sandro Pertini y otros, relaciones orientadas siempre a conseguir información exclusiva, prestigio y valor añadido para mi empresa y España.

Hoy, Pedro Sánchez, quizás el personaje de menos valor moral y político entre los muchos que conocí en mi vida, acaba de dar una puñalada al prestigio y la solvencia de EFE, que tantos profesionales ayudamos a cimentar en todo el mundo de la información. Ojalá la Justicia o el mismo Dios le hagan pagar ese atentado contra nuestra nación y los valores que supo forjar en el pasado.

EFE, fundada durante la guerra civil española, ha sobrevivido al Franquismo y a los distintos gobierno de la democracia, que se han dado cuenta, tarde o temprano, del valioso instrumento que teníamos, útil para reforzar la presencia de España en el mundo, la fuerza del idioma y la amistad con los pueblos de habla hispana, pero es probable que no sobreviva al dictadorzuelo Sánchez, un tipo que valora el sometimiento por encima de todo y que no entiende la política de otro modo que no sea el poder por el poder y la bota que pisa y aplasta el adversario y al indiferente.

Ante el burdo «atentado» de Sánchez contra EFE liquidando a un presidente que decidió que su primer deber era la independencia, pido a mis lectores que resistan a esa política de abuso de poder y de estupidez arrogante que cada día asesina un poco más, desde la Moncloa y el Consejo de Ministros, la grandeza de España.

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