Pedro Sánchez, al colocar a Pablo Iglesias dentro el CNI, desafía a nuestros aliados y pone a España en serio peligro

Artículo de Francisco Rubiales

Situar a Pablo Iglesias en el corazón del sistema de inteligencia español es una provocación a Estados Unidos, a la OTAN y a las democracias del mundo, nuestros aliados tradicionales, que puede traer para España consecuencias gravísimas. Esa decisión constituye una especie de locura, una ruptura de las normas y la pérdida de toda prudencia y cautela en las relaciones con nuestros aliados porque pone en manos de un comunista activo los grandes secretos compartidos por los aliados de la OTAN y las potencias amigas.

Pablo Iglesias, vicepresidente del gobierno, es un comunista con lealtades probadas y deudas contraídas con países enemigos de Estados Unidos y de la OTAN, como Venezuela, Cuba, e Irán, países amigos y estrechamente relacionados con Rusia y China, las grandes potencias enemigas. Permitir que acceda a los secretos y que mande en la inteligencia española, desde su rango de vicepresidente del gobierno, es una profunda insensatez de consecuencias imprevisibles.

Por la imprudencia e insensatez de Pedro Sánchez, España está a punto de ser considerada abiertamente como un país enemigo de la libertad y socio poco fiable por su estrecha relación con las potencias esclavizadoras del mundo y adversarias de las alianzas que unen a los países occidentales democráticos. Si Washington perdiera por completo la confianza en España, como parece probable después de las locuras y provocaciones del insensato y peligroso Pedro Sánchez, las primeras consecuencias para España serian la ruina económica, el aislamiento internacional y la desprotección frente a los conflictos y a los enemigos que nos amenazan.

Pedro Sánchez ha optado por forzar la presencia de Pablo Iglesias en la Comisión Delegada para Asuntos de Inteligencia, que coordina los servicios de información del Estado, lo que equivale a permitirle el control de los servicios de inteligencia españoles y el acceso a los grandes secretos internacionales que comparten los aliados.

Esa decisión, completamente fuera de la cordura y la prudencia, traerá consecuencias muy graves para España y los españoles, una de las cuales podría ser apartar a España de las alianzas y del flujo de información confidencial y de seguridad, lo que equivale, en un mundo como el de hoy, plagado de peligros, conspiraciones y terrorismo, a dejarla ciega y sin protección ante un mundo en constante conflicto y lucha.

Asuntos como los criterios y estrategias frente a las narcodictaduras, como la venezolana, los comunismos agresivos, como el cubano, y el posicionamiento frente a Irán, enemigo declarado de las alianzas del llamado mundo libre, estarán abiertos para Pablo Iglesias, un tipo que es más que sospechoso de mantener relaciones estrechas y amigables con las tiranías de Cuba, Venezuela e Irán.

Una cosa es permitir a Unidas Podemos estar presente en el gobierno y otra, mucho más grave, abrir a su líder las puertas del santuario de los secretos compartidos y de las grandes estrategias internacionales en la lucha contra el terrorismo y el comunismo esclavizador, un mundo oscuro y enemigo al que Iglesias está vinculado. A partir de ahora, el líder de Podemos conocerá de primera mano todos esos secretos de Estado, las operaciones realizadas o por realizar en materia de inteligencia estratégica y las peticiones de colaboración que realicen en este aspecto otros países, lo que constituye una posible brecha en la seguridad mundial que Washington no tolerará.

España, que ya está bajo sospecha ante Washington y que ya ha recibido la advertencia de que será marginada de los secretos y estrategias compartidas si sigue colaborando con China y apostando por las redes chinas de 5G, está a punto de ser arrojada al foso de la marginación y la enemistad de la primera potencia mundial y de sus aliados, donde están también los nuestros, desde Estados Unidos a Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia y muchos otros países que hasta ahora consideraban a España como un socio fiable.

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