Avance hacia el totalitarismo en España: los políticos investigan la ideología de los ciudadanos

Artículo de Francisco Rubiales 

El gobierno de Pedro Sánchez y sus aliados avanzan acumulando todo el poder posible y ya investigan a los ciudadanos para conocer sus ideologías, sus propiedades, gustos y debilidades. Nadie sabe qué información obtienen a través de Hacienda, el CIS y los servicios de inteligencia porque ese mundo está cubierto de opacidad y secreto; pero sí se sabe que aprovechan la demoscopia y leyes como la de Protección de Datos para avanzar cada día un poco más hacia una forma de tiranía que permita a los partidos controlar al pueblo y someterlo. La excusa es que quieren identificar ideológicamente a los ciudadanos y así poder realizar una propaganda electoral personalizada y más eficaz, pero la realidad es otra: acercan la política española al «Gran Hermano» orweliano que lo vigila todo y constriñe las libertades individuales. Los demócratas disidentes sospechan que en realidad lo que les interesa es controlar, someter y ser más eficaces en el engaño, el control y el saqueo.

En su núcleo, la ley de protección de datos dice: «Los partidos políticos, coaliciones y agrupaciones electorales podrán utilizar datos personales obtenidos en páginas web y otras fuentes de acceso público para la realización de actividades políticas durante el periodo electoral». Muchos observadores y expertos creen que se trata de un abuso de poder que desprotege al ciudadano y lo hace más indefenso ante el Estado y los partidos políticos, que en España ya tienen mucho más poder del que es recomendable en democracia.

Pero no es esa ley el único atentado contra la intimidad y los derechos básicos del ciudadano en democracia. Los partidos y el gobierno utilizan otros muchos recursos para obtener información sensible e intima de los ciudadanos, un arsenal desconocido por la opinión pública que les permite controlar mejor a la población y someterla.

La reacción de muchos ciudadanos está siendo de dos tipos: por una parte esconderse y rodearse de opacidad para dificultar el espionaje de los políticos, adoptando medidas como darse de baja de redes sociales que se sabe que obtienen información vital sobre sus clientes y que se sospecha que pueden utilizarla comercialmente, entre ellas Facebook. Pero también los hay que publican sus creencias democráticas como acto de libertad y como protesta y rechazo a la invasión de su intimidad por parte de un gobierno que reúne demasiadas tendencias que apuntan hacia el abuso de poder y a cierto totalitarismo en ciernes.

Como soy de los que creen que el gobierno acumula datos sobre los ciudadanos que no debería poseer, protesto ante esa invasión obtusa y poco democrática de mi libertad y mi intimidad publicando mis creencias para que tomen nota los partidos políticos y los tiranos:

Soy demócrata, pero de la democracia auténtica, no de la porquería que habéis creado en España, sin separación de poderes, sin controles suficientes al poder, sin garantías de información, con censura creciente y con un gobierno intervencionista, saqueador y que antepone una y mil veces sus intereses al bien común. No creo en los partidos políticos porque los considero focos de corrupción, arrogancia, disputas, despilfarro, abusos de poder y delitos de todo tipo. Os acuso de haber deteriorado España y de haber intentado envilecer y desculturizar a los ciudadanos, solo porque preferís gobernar sobre esclavos y rebaños embrutecidos que sobre ciudadanos libres y con capacidad de pensar y discernir. Amo a mi país y sueño con reconstruirlo. Entiendo que la verdadera democracia es la decisión de vivir juntos y de unir esfuerzos para progresar en libertad y alcanzar la felicidad en una tierra que compartimos, en este caso España.

Es probable que esa concepción de la vida y la política me convierta en lo que algunos llaman «facha», pero es simplemente patriotismo democrático.

Creo en la libertad individual, lo que me vacuna contra todo totalitarismo. Creo que el Estado suele ser el invento más satánico de la Historia humana y la peor bestia ideada por el hombre. Por eso quiero un Estado mínimo, que intervenga solo lo imprescindible. En lo económico, pienso que los impuestos españoles son injustos porque la mayoría de ellos son innecesarios y es mentira que se empleen en financiar las carreteras y los servicios públicos fundamentales. Gran parte de lo que recauda el fisco se emplea en pagar el clientelismo del poder y en financiar un Estado demasiado grueso y costoso, con cientos de miles de enchufados inútiles, entre los que hay muchos familiares, amigos del poder y militantes de los partidos gobernantes. Creo firmemente que el Estado casi siempre estorba y que el dinero, donde produce riqueza y cumple su misión de ayudar a la felicidad es en el bolsillo de los ciudadanos. He estudiado y analizado la Historia y entre las cosas que he aprendido es que cada vez que el Estado crece, también crecen la tiranía, el crimen, las matanzas, el hambre y la injusticia. Estas creencias me hacen libre y apostar por lo más importante del planeta, que es la libertad individual.

Para mi, vosotros, los políticos y vuestros partidos, sois los peores enemigos de España y de su pueblo, promotores de la corrupción, encubridores de muchas violencias e injusticias, responsables de mucha ineficacia, dolor y muertes y padrinos de la mala educación, de la vagancia y del nacionalismo y el independentismo, que están a punto de romper España.

¿Tenéis suficientes datos o queréis más?

Ah, olvidaba decir que creo que habéis destruido el prestigio de España en el mundo y que habéis convertido nuestra nación en un país decadente, poco fiable y sin peso ni respeto en el concierto mundial.

 

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