Manual de urgencia para derrotar al «sanchismo» y sobrevivir al comunismo

Artículo de Francisco Rubiales

El comunismo y el sanchismo son sistemas basados en la propaganda y en la mentira, que se despliegan en la opinión pública, lo que convierte a su imagen pública en el mayor punto débil. Su principal fuerza es la propaganda y contra esa propaganda deben apuntar los cañones de la libertad y la decencia.

Han tomado el poder en España e intentarán mantenerlo a toda costa, lo que convierte a su derrota y erradicación en objetivo primordial de supervivencia para los hombres y mujeres libres y decentes.

La primera receta para derrotarlos es difundir la verdad contra las mentiras del poder y convencer a la ciudadanía de que son una plaga letal que en lugar de liberar esclavizan y que, como han hecho en Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia y otros países-víctimas, traen consigo la pobreza, el retroceso, la injusticia y el beneficio exclusivo de los que gobiernan y mandan, que suelen enriquecerse rápidamente.

La resistencia frente al sanchismo, el comunismo y sus aliados nacionalistas que odian a España no es un capítulo más de la lucha entre partidos, ni del enfrentamiento entre las derechas y las izquierdas, sino la esencia de la lucha de los ciudadanos libres contra los que quieren exterminar las libertades y derechos para imponer sus criterios y prioridades sobre la voluntad popular.

Como a todas las mentiras, al sanchismo y al comunismo se les derrota con la verdad. Pero hay otros métodos y actuaciones que ayudan a debilitarlos, entre los que destacan la austeridad en el consumo, el boicot al Estado y a sus actuaciones injustas y el uso intenso de la palabra para desenmascararlos y neutralizar sus mentiras.

El primer consejo es distanciarse del poder, mantenerse lejos del gobierno y de sus trampas y trucos, sin acudir nunca a actos públicos donde estén presentes ministros y altos cargos públicos. Se trata de practicar un sutil boicot a los cargos públicos, que en España operan como estrellas rutilantes que copan los telediarios y la prensa. Sus actos deben ser verdaderos fracasos, sin público suficiente, despreciados por la ciudadanía responsable y democrática. los miles de españoles que se postran ante el poder e inclinan la cabeza ante los que destruyen la nación deben quedar señalados por colaborar con el desastre de España.

Otro recurso de la lucha es desenmascarar las mentiras y arbitrariedades mediante una denuncia constante en las redes sociales y los medios de Internet. Las nuevas tecnologías de la comunicación potencian la fuerza del gobierno en su propaganda, pero también refuerzan la capacidad de los ciudadanos para convertirse en periodistas amateurs y propagar la verdad frente a las mentiras y engaños del poder. Un claro ejemplo de trucos y falsedades que necesitan ser desmontados es la nacionalidad de los delincuentes, ocultada cuidadosamente por el poder para que los ciudadanos nunca sepan que una gran parte de la delincuencia que crece en las ciudades y pueblos de España es extranjera y consecuencia del nulo control de la inmigración, en la que llegan, junto a personas honradas que quieren trabajar y prosperar, miles de sinvergüenzas que aspiran sólo a delinquir y a vivir de los subsidios públicos.

La austeridad es otro recurso en la lucha contra el comunismo y su aliado, el sanchismo. Es necesario reducir el consumo y bajar el perfil de la actividad económica porque el gobierno vivirá de los impuestos y cuanto más austeridad se practique menos impuestos se recaudan y más se convencerá el gobierno de que la mejor manera de expandir la economía es dejando el dinero en los bolsillos del ciudadano, no arrebatándoselo mediante impuestos injustos y abusivos, que deben ser combatidos con fuerza por la ciudadanía expoliada.

La toma de las calles, hasta ahora dominadas por comunistas y sanchistas, debe ser otro objetivo de la resistencia contra el totalitarismo. Como todo régimen de opinión pública, las manifestaciones de protesta causan un daño terrible a los que gobiernan, que ya no pueden «vender» fácilmente la mentira de que son la mayoría y que el pueblo está con ellos.

La última recomendación para sobrevivir al comunismo y al sanchsmo es la defensa de los baluartes del pueblo, que son los derechos, libertades e instituciones defensivas, premiando a aquellas que plantan cara a la dictadura de los políticos, exigiendo la fortaleza e independencia de la sociedad civil, la libertad en todos sus ámbitos, en las universidades, empresas, asociaciones, fundaciones y en la cultura, que debe reactivarse para que se potencie la defensa de la verdad frente a las mentiras del poder.

Los valores que hay que defender para sobrevivir a las plagas del sanchismo y el comunismo son la libertad, por encima de todo, la verdad y la decencia, que consiste en la adhesión y practica de valores como la honradez, la fortaleza, la rectitud, el apoyo mutuo y el respeto a los que lo merezcan y no atenten contra las libertades y derechos conquistados.

Tenemos que inspirarnos en la lucha que los pueblos del bloque soviético libró contra el Estado opresor. Los polacos, por ejemplo, ponían los televisores en las ventanas, encendidos, mirando a las calles, para que se supiera que rechazaban las mentiras de las emisoras gubernamentales, algo que en España debería imitarse ante el descarado deslizamiento hacia la mentira y la ocultación de verdades emprendido por RTVA, hoy en manos de un chavista como Pablo Iglesias.

Lo importante es la resistencia, un espíritu libre que se rebela frente a las agresiones a las libertades y derechos, contra los impuestos abusivos y contra las políticas que arruinan la nación, como son el sometimiento a los nacionalistas, el enfrentamiento entre españoles, la creación de una España donde hay que soportar comunidades de primera, como vascos y catalanes, junto a otras de segunda y otras marginadas y agredidas, como Andalucía, sólo porque los andaluces han dado el brillante paso de librarse del socialismo corrupto que los dominó durante cuatro décadas.

La clave es ser siempre conscientes de que el sanchismo y el comunismo son los adversarios a derrotar por la gente demócrata, libre y decente, no porque sean de izquierda, sino porque atentan contra la libertad, la justicia, la igualdad y otros valores básicos, porque despilfarran, se endeudan, aplastan a las empresas creadoras de empleo, dividen, enfrentan, engañan y arruinan a los pueblos.

España tiene que ser consciente de que el comunismo, cuando llega al poder, como ha ocurrido en España, jamás lo abandona de manera voluntaria y que hará todo lo posible para quedase eternamente, un objetivo que el pueblo debe impedir con todas sus fuerzas, siempre de manera pacífica y cívica, con la conciencia de que la violencia sólo beneficia al Estado, que tiene así argumentos para desencadenar la represión y lanzar contra el pueblo libre a sus policías, jueces sometidos, periodistas comprados y servicios de inteligencia.

Con este manual de emergencia para resistir y derrotar a los enemigos de España, que avanzan apoyados por las fuerzas más peligrosas y desleales del país, partidos nacionalistas llenos de odio a España, podemos alcanzar dos objetivos: el primero es librarnos de la opresión y el abuso de poder y el segundo es derrotar a los que odian a España y luchan contra la Constitución, las leyes y la decencia para romper la nación común.

 

 

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